Revista da EMERJ - V. 20 - N. 3 - Setembro/Dezembro - 2018

 R. EMERJ, Rio de Janeiro, v. 20, n. 3, p. 159 - 179, Setembro - Dezembro. 2018  163 aumentado de forma notable en prácticamente todos los órdenes juris- diccionales, siendo dicho aumento significativo en algunas jurisdicciones, lo que, a su vez, ha provocado una mayor lentitud en la resolución de los procedimientos. Los intentos de modernizar las estructuras procesales del Estado y de aumentar el número de medios materiales y humanos al servicio de la Administración de Justicia, no han supuesto sino soluciones parciales, pero obviamente no han resuelto el problema. En otros casos, se ha constatado igualmente que, por la naturaleza del conflicto a tratar, la resolución judicial no es la más adecuada o no ofrece la mejor solución y que quizás podría ser más conveniente la utiliza- ción de vías alternativas a la judicial para la gestión del mismo. Las normas jurídicas existen y despliegan su plena eficacia dentro del proceso, pero también más allá del mismo, por lo que se puede afirmar que la tutela ju- risdiccional es un modo de actuar la tutela jurídica, pero evidentemente no es el único. Ello nos lleva a plantearnos la necesidad de implementación de nuevos mecanismos de solución de conflictos que vengan a complementar a los ya conocidos y que garanticen a los ciudadanos un mejor acceso a la Justicia y al Derecho que demanda la nueva sociedad. II. LA PERCEPCIÓN DE LA JUSTICIA POR EL CIUDADANO. PROBLEMAS ESTRUCTURALES DE LA JUSTICIA En las noticias y en las distintas encuestas sociológicas que se pu- blican cada año, la Justicia aparece siempre como uno de los servicios peor valorados por los ciudadanos. Estos indicadores reflejan que el sentir popular respecto de nuestros tribunales no es, precisamente, demasiado positivo y la valoración de la Justicia por los ciudadanos está en uno de los momentos más bajos de los últimos años. Este empeoramiento general de la imagen de la Justicia para los ciudadanos, implica, además, que los mismos son incapaces de percibir las mejoras de carácter organizativo que desde la Administración se han in- tentado introducir, con mejor voluntad que eficacia, todo hay que decirlo. Es evidente que el ciudadano está percibiendo una imagen bastante nega- tiva del trabajo diario de jueces y tribunales y que los procesos de reformas estructurales y organizativas llevados a cabo en la Justicia hasta la fecha han pasado bastante inadvertidos para la sociedad.

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